23 de Abril del 2020

EL TELETRABAJO EN EL SALVADOR

Seguramente que durante la crisis sanitaria que abate al mundo entero, escuchamos más frecuentemente el término teletrabajo, como medio alterno para que los empleados continúen desempeñando sus labores desde sus residencias ante las restricciones gubernamentales para prevenir el contagio del virus covid-19.

Si bien El Salvador desde hace mucho tiempo algunas empresas habían optado, por la singularidad del teletrabajo en ciertas áreas de sus negocios, lo hacían bajo el principio de la autonomía de la voluntad de las partes.

Encaminados a regular e implementar la modalidad del Teletrabajo en El Salvador, el 20 de marzo de 2020 y durante la emergencia nacional por la pandemia del Covid-19, la Asamblea Legislativa aprobó el Decreto No. 600, que contiene la Ley de Regulación del Teletrabajo; la cual es aplicable en el sector Privado, en el sector Público, y en las Autónomas; en dicha normativa se establecen las condiciones bajo las cuales se ejecutará el teletrabajo, en concordancia con lo regulado en Código de Trabajo y demás leyes de carácter laboral.

El referido decreto menciona que los trabajadores que desempeñen sus labores bajo esta modalidad tienen los mismos derechos individuales y colectivos que se encuentran consignados en el Código de Trabajo y demás leyes laborales y que son aplicables a los trabajadores presenciales.

En la Ley de Regulación del Teletrabajo, se establece que la implementación de esta modalidad es estrictamente de carácter voluntario, tanto para el trabajador como para el patrono, sin embargo, para que tenga una aplicación efectiva es indispensable que exista un acuerdo por escrito entre las partes, por medio de un contrato individual de trabajo, o adenda en caso de que ya exista uno entre ellos, en el que se enumeren los términos y condiciones bajo las cuales serán ejecutadas las labores, así como también los derechos y obligaciones que atañen a cada una de las partes intervinientes.

 

En dicho contrato individual de trabajo o adenda del contrato, según fuera el caso, se establecerá que el teletrabajador cuanta con un período de 30 días, a partir del inicio de esa modalidad, para solicitar su regreso a la modalidad presencial, solicitud a la cual el empleador deberá acceder.

 

El teletrabajo podrá ser implementado en las siguientes formas:


  1. Autónomos: hace referencia a aquellos teletrabajadores que utilizan su propio domicilio o un lugar determinado para desarrollar su actividad laboral.

  2. Móviles: hace referencia aquellos teletrabajadores que no tienen un lugar determinado de trabajo; y

  3. Suplementarios: hace referencia aquellos teletrabajadores que laboran ciertos días de la semana bajo teletrabajo autónomo o móvil, y el resto del tiempo lo hacen en forma presencial en las dependencias indicadas por el empleador.


Para que el trabajador pueda desempeñar sus labores, bajo cualquiera de las modalidades de teletrabajo antes descritas, se requiere que el empleador le proporcione las herramientas necesarias tales como: equipos, conexiones, programas y aplicaciones indispensables para poder llevar a cabo sus funciones, de igual forma deberá capacitarlo para el manejo adecuado de los equipos y programas que utilizará. Si por el contrario es el teletrabajador quien proporcione voluntariamente su equipo de trabajo, el empleador estará en la obligación de compensarlo económicamente en concepto de depreciación.

Actualmente el decreto que contiene la Ley de Regulación del Teletrabajo, se encuentra aún en su proceso de formación, dado que el Órgano Ejecutivo ha formulado una serie de observaciones previas a su aprobación, las cuales están pendientes de ser analizadas por parte de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, de la Asamblea Legislativa y dentro de las cuales las más destacadas son las siguientes:

  1. Criterios que habilitan únicamente al empleador para determinar y definir los puestos de teletrabajo, dejando por fuera el sentir del trabajador.

  2. Exigencia mínima y parámetros con relación a la seguridad en general y en especial, a la protección de datos, requisitos mínimos del lugar de trabajo y ciberseguridad.

  3. Acceso del empleador al lugar de trabajo para verificar la correcta aplicación de las disposiciones en materia de salud, seguridad y protección de datos;

  4. Parámetros para el establecimiento de políticas de evaluación de desempeño;

  5. Fijación de tasas salariales mínimas para el teletrabajo y forma de calcular el salario;

  6. Mención específica a la protección de la maternidad;

  7. Protección en los casos de terminación de la relación de trabajo y las causales específicas que pudieran aplicar a esta modalidad (sin responsabilidad o con responsabilidad.

  8. Establecer la obligación al Ministerio de Trabajo y Previsión Social, de emitir la correspondiente política pública del teletrabajo;

  9. Medidas para de compensación de gastos en los que incurre el trabajador por adoptar la modalidad de teletrabajo, como, por ejemplo: consumo de energía eléctrica, agua potable, pago de internet, utilización del espacio domiciliar.


Desde mi óptica considero que muchas de las observaciones son atendibles para logar contar con un mejor cuerpo normativo; y finalmente tener en El Salvador una herramienta que responda a una nueva realidad, puesto que el teletrabajo será aún más frecuente que antes de la pandemia y su regulación es urgente.

 

Por Sarah Payes- Abogada Asociada.

spayes@latamlex.com

San Salvador, 20 de abril 2020.

 

 

 








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